miércoles, 9 de junio de 2010

CRONOLOGIA DE LOS FUSILAMIENTOS DEL ´56

"...El soldado Blas Closs, el infante de marina Bernardino Rodríguez y el inspector de policía provincial Rafael Fernández son muertos a causa de la insurrección, en tanto que la represión se cobra la vida de Ramón Raúl Videla, Carlos Irigoyen, Rolando Zaneta y Miguel Ángel Mouriño. La nómina más extensa y siniestra, sin embargo, no es la que integran los muertos de ambos bandos caídos en combate sino, por el contrario, la de quienes fueron fusilados luego de haber sido detenidos. El fusilamiento de Valle el 12 de Junio en la penitenciaria de la calle Las Heras, en efecto, era sólo la culminación de un baño de sangre.


El 10 de Junio, en Lanús, habían sido ejecutados el teniente coronel José Albino Irigoyen, el capitán Jorge Miguel Costales y los civiles Dante Hipólito Lugo, Clemente Braulio Ross y Osvaldo Alberto Albedro.

En la misma fecha, pero en los basurales de José León Suárez, habían corrido la misma suerte Carlos Alberto Lizazo, Nicolás Carranza, Francisco Garibotti, Mario Brión y Vicente Rodríguez, cinco ciudadanos algunos de los cuales no tenían ni idea, siquiera, de que horas antes se había producido un reducido levantamiento.

El 11, en tanto, fue el turno de los militares. El teniente coronel Oscar Lorenzo Cogorno fue muerto en La Plata, mientras que en campo de Mayo eran fusilados los coroneles Eduardo Alcibíades Cortines y Ricardo Santiago Ibazeta, los capitanes Néstor Dardo Cano y Eloy Luís Caro, el teniente primero Jorge Leopoldo Noriega y el Teniente de banda Néstor Marcelo Videla.

Son siete los suboficiales -cuatro e la escuela de Mecánica del Ejército y tres en la Penitenciaria- que completan la macabra lista de ese día: Hugo Eladio Quiroga, Miguel Ángel Paolini, Ernesto Garecca, José Miguel Rodríguez, Luciano Isais Rojas, Isauro Costa y Luís Pugnetti.

El 12, en tanto, al igual que Valle pero en La Plata, le llegaría el turno al subteniente de reserva Alberto Juan Abadie. A la gravedad de los veintisiete fusilamientos se le suma, además, las irregularidades de diversa índole que violan hasta los propios decretos y resoluciones emanados del gobierno dictatorial que encabezan el general Aramburu y el almirante Isaac Francisco Rojas.

La Ley Marcial, por ejemplo, no fue anunciada por ningún medio antes de las 24 del 9 de junio, por lo cual no correspondía que fuera aplicada a quienes se hubiera detenido antes de su difusión.

Fueron muertos en los basurales de José León Suárez, sin embargo, un grupo de civiles detenidos la noche del 9 mientras escuchaban un match de boxeo en una sencilla casa de Florida.

Al día siguiente, en tanto, se reúne en Consejo de Guerra que, presidido por el general Juan Carlos Lorio, juzga a los militares rebeldes que actuaron en Campo de Mayo. El fallo, terminante, los absuelve: "Este Consejo ha resuelto que no ha lugar la pena de muerte". Desde el Ministerio del Ejercito le comunican a Lorio que, pese a lo resuelto por el tribunal, es orden del gobierno que los detenidos sean fusilados. Éste, sorprendido, trata de hablar con Aramburu. La respuesta será celebre: "El Presidente duerme", le contestan a Lorio. Susana de Ibazeta, la esposa del coronel, recibe igual contestación cuando, contrariando la voluntad de su marido, trata de conectarse con Aramburu para solicitarle clemencia. Valle, por último, también es muerte pese a que cuando se entregó contaba con la palabra de Francisco Manrique, dada a un amigo común, de que su vida sería respetada".

El fusilamiento del General Valle se hizo en cumplimiento del decreto firmado por Pedro Eugenio Aramburu, al mando de la Nación después de que un grupo de militares bombardeara la plaza de Mayo el 16 de junio de 1955, donde murieron más de un centenar de civiles. Ahí se empieza a contar una negra historia. En sus oscuros escritos se cuentan 27 muertes producidas entre el 9 y 12 de junio de 1956.



3 comentarios:

Goliardo dijo...

http://conurbanos.blogspot.com/2010/06/nos-solidarizamos-con-el-concejal.html

OMAR MENDOZA dijo...

ahora lo veo

OMAR MENDOZA dijo...

che lo matan al fachistoide